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Por: Redacción La Industria

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Publicada el 05/03/2021 - 10:13 AM

[Opinión] Vacuna desideologizada, por Juan Vásquez


La lógica mundial ha sido: economía o salud y, de ese fenómeno, no escapa el Perú. Se entiende, por ello, la preocupación del empresariado por acelerar la vacunación y apuntalar la titánica tarea del Estado.

La única ideología mundial detrás del gigantesco operativo para vacunar a la población contra el SARS-CoV-19, es poner fin a la fase aguda de la pandemia, lo más rápido posible. Desde esa perspectiva, el Organismo Mundial de la Salud (OMS) ha demandado a los Estados realizar todos los esfuerzos y asegurar un “acceso equitativo”, así como “garantizar que las personas con mayor riesgo estén protegidas”. A tono con lo dicho, OMS inició la semana pasada la distribución global de vacunas del Mecanismo COVAX (iniciativa mundial que trabaja con los gobiernos y fabricantes de vacunas), enviando a Ghana (Africa) el primer lote de 600 000 dosis de la vacuna AstraZeneca/Oxford. A dicho continente OMS enviará en total unos 2 000 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19, hasta finales del presente año. La economía peruana es suscritora del Mecanismo COVAX y, como tal, recibirá 13 millones de dosis de vacunas en los próximos meses. Esa cantidad beneficiará al 20% de la población, del grupo etario de peruanos mayores de 18 años, estimado en 24.5 millones. El complejo mecanismo de inmunización en el Perú ya se inició con el primer millón de vacunas de la empresa china Sinopharm, de un total de 37 millones, negociadas durante el gobierno de Vizcarra. Esta remesa significó un milagro para el sector Salud, en medio de la incertidumbre social, política y mental de trabajadores de primera línea. El miércoles último llegó a Lima otro lote de 50 000 dosis de Pfizer/BioNTech, con lo cual el operativo de inoculación será de mayor magnitud. El contrato con la citada corporación de origen norteamericano y alemán es por 20 millones de dosis, y se esperan unas 550 mil vacunas hasta abril. El gobierno de Sagasti negocia con empresas como Johnson & Johnson, Moderna, la rusa Gamaleya y otras más, para contar con un abanico de posibilidades y frenar la peste en todo el territorio nacional. La lógica mundial ha sido: economía o salud y, de ese fenómeno, no escapa el Perú. Se entiende, por ello, la preocupación del empresariado por acelerar la vacunación y apuntalar la titánica tarea del Estado. Pero, hay que recordarles el llamado de OMS: la vacunación debe ser justa y, prioritariamente a las personas más vulnerables. Aquí queda afuera toda ideología. Es cuestión de ciencia, no de intereses individuales o de grupo. No tienen cabida en esta cruzada sanitaria voces destempladas de políticos, menos, de mercaderes de la salud.


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