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Publicado: 09/09/2018
Máscara de Sicán llega a Perú tras 19 años de juicios
La ministra de Cultura, Patricia Balbuena, tuvo el encargo de regresar el valioso objeto a nuestro país.
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Foto: Cortesía

Después de 19 años de proceso judicial, el Perú recuperó la Máscara de Sicán, perteneciente a su patrimonio cultural, que en 1999 fue decomisada por parte de la Oficina de Interpol en Wiesbaden, Alemania, tras haber sido sustraída ilegalmente.


A través de su cuenta de Twitter, el Ministerio de Cultura informó que el objeto ya se encuentra en territorio peruano. La titular de la referida cartera, Patricio Balbuena, tuvo el encargo de traerla hasta nuestro país.



Balbuena recibió la pieza arqueológica de manos del plenipotenciario del Estado Libre de Baviera ante el Estado Federal, Rolf-Dieter Jungk, quien entregó el respectivo permiso de exportación.


Aún se evalúa si Máscara de Sicán será conservada en el Museo Sicán, en el Museo Brüning de Lambayeque o en otro recinto cultural.


Como se sabe, en el año 1999, la Máscara de Sicán no contaba con autorización de salida del país ni se había autorizado la exportación de alguna réplica con características similares. Cuando la pieza arqueológica fue decomisada en Alemania se inició un proceso judicial ante el Tribunal Regional de Munich.


En el proceso el Estado peruano tenía que demostrar que la máscara pertenece al Perú, como efectivamente se hizo al presentar estudios que demostraban su pertenencia a la cultura Sicán. El 15 de diciembre del 2016, a través de la Sexta Sala Civil, emitió una sentencia ordenando la liberación de la Máscara de Sicán, confiscada por la Fiscalía del Munich, y autorizando su entrega al Estado peruano.


Más información

La Máscara de Sicán una máscara funeraria elaborada alrededor del 1,200 d.C. con una lámina de oro martillada y recortada con decoración repujada. Representa a Naylamp, personaje mitológico, considerado el fundador de la dinastía de soberanos en la civilización Lambayeque. Fue descubierta en 1991 en el complejo arqueológico de Batán Grande y estudiada minuciosamente por el arqueólogo japonés Izumi Shimada. Otras 25 máscaras funerarias similares están albergadas en el Museo Nacional de Sicán, ubicado en Ferreñafe.