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Por: Redacción La Industria

TRUJILLO

Publicada el 15/03/2019 - 08:34 AM

[EDITORIAL] Reforma necesaria


Sin duda, Salaverry aspira a más en el 2021. Pareciera que está dando los pasos necesarios para aspirar a un cargo público de relevancia.

No puede descalificarse la labor administrativa que viene realizando en el Congreso su presidente Daniel Salaverry Villa. Olvidémonos por un momento de su pasado aprista y luego fujimorista, así como de las deudas que mantiene con el fisco y de los supuestos malos manejos que se le atribuyen cuando gerenciaba una empresa constructora.

Sin duda, Salaverry aspira a más en el 2021. Pareciera que está dando los pasos necesarios para aspirar a un cargo público de relevancia. Para eso necesitó desembarazarse de su militancia en Fuerza Popular (FP), donde llevaba una camisa de fuerza y estaba obligado a practicar un espíritu de cuerpo. Salió de ese grupo parlamentario y abandonó la militancia en FP, luego de lo cual no rompió con Keiko Fujimori. Inmediatamente empezó la reingeniería de su propia imagen y la construcción de su marca personal, que ha sido muy discreta. No ha adquirido un perfil alto porque lo suyo está bastante alejado de lo político, que fue su primera etapa en el Congreso. Salaverry prefirió centrarse en un manejo técnico que le viene dando resultados relativamente aceptables.

 En lo administrativo, ha tomado medidas como la revisión de los contratos de los militantes que fungen de trabajadores. No lo conseguirá del todo porque hay muchos obstáculos. Algo viene consiguiendo pese a que sus ex compañeros de bancada han sido los principales afectados. Ahora Salaverry intenta hacer una reforma de mayor profundidad. Primero, porque ha detectado que el Congreso tiene a más de 4.000 trabajadores, algo que supera al número de empleados que tiene el Congreso estadounidense, con muchos más parlamentarios que el Perú.

Segundo, el 73 % de esos trabajadores son personas sin calificación profesional ni académica alguna. Eso le da una baja calidad al trabajo en el parlamento. Salaverry apuesta por la meritocracia  y eso siempre incomoda. También planea renovar el personal del Congreso, con un promedio de edad alto, y convocar a los jóvenes preparados que aporten con sus ideas y su capacidad. Tercero, Salaverry no ha hecho oídos sordos a denuncias salidas de la prensa contra legisladores o trabajadores. La respuesta ha sido de malestar, por supuesto, con Karina Beteta denunciándolo por agresión. Cuarto, Salaverry critica al Ejecutivo aunque con moderación y sin insultos. Eso le permitirá seguir perfilando la figura que lo referencie dentro de dos años. Por ahora, sólo queda evitar que sus reformas no se corten ni se reviertan por fines políticos.

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