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Por: Redacción La Industria

TRUJILLO

Publicada el 07/01/2019 - 09:15 AM

[Editorial] Calidad y rapidez en el gasto


Si bien el MEF y la Contraloría imponen vallas y requisitos para el gasto del presupuesto, los bajos niveles de ejecución en la región revelan una incapacidad ostensible.

Antes que seguir cayendo en la crítica fácil, respecto de los bajos niveles de gasto de las entidades públicas en La Libertad, fenómeno que no es privativo de la región, hay que conocer cuáles son las capacidades de los funcionarios encargados de ejecutar esos gastos.

Por lo que se sabe, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) pone una serie de vallas e impone requisitos para que los desembolsos que efectúa se gasten adecuadamente. Una entidad pública no puede ejecutar una obra si esta no cuenta con un perfil técnico o si no se ha armado con todas las de la ley el expediente que la sustenta. De allí el temor a no ejecutar, a no gastar, ya que la falta de esos documentos, o estar incompletos, harían a los responsables incurrir en un delito que no quieren cometer.

Por ese lado, inhibirse de gastar lo que no se puede sustentar luego, ante las autoridades del MEF y luego, de la Contraloría General de la República, constituye una actitud que podría calificarse de responsable. Es algo positivo, no negativo, que la burocracia tome medidas autopreventivas.

Pero, por otro lado, es sumamente negativo que muchas entidades públicas tengan los recursos necesarios para invertirlos en las mejoras que necesitan, y que al final no los gasten porque hay el temor, o la incapacidad, para armar un expediente técnico completo y adecuado que permita la inmediata o posterior ejecución de una obra que, se entiende, es urgente para la comunidad a la que esa entidad beneficiaría.

Por eso, si hay entidades como la Gobernación Regional de La Libertad que, dirigida por Luis Valdez Farías, terminó como la última en el ranking nacional de inversiones, ya que, de un presupuesto de 744 millones 108 mil 663 soles, solo ejecutó el 19,6% (ni siquiera el 20%), podemos entonces hablar de una incapacidad ostensible.

Igualmente, para la anterior gestión edil de Elidio Espinoza Quispe, antepenúltima a nivel de Trujillo, pues solo ejecutó el 32% de los 56 millones 515 mil 200 soles de que dispuso.

Lo penoso fue que hace un año, enero del 2018, esa misma gestión municipal se encontraba en una lucha contrarreloj para acelerar la culminación de la remodelación de la plaza mayor, frente a la inminente llegada del papa Francisco a Trujillo. En perspectiva, vemos que no fue la más feliz de las iniciativas. La plaza mayor pudo haber quedado arreglada, pero fue una obra cosmética que solo sirvió para recibir al Santo Padre con mejor aspecto en el entorno.

Lo mismo vale para los municipios distritales y la Universidad Nacional de Trujillo, que tampoco han superado la valla del 50% de sus gastos de inversión. Capacidad puede haber, lo que hay es temor y unos plazos que se convierten en perentorios.

Por tanto, hay que contratar a funcionarios capaces y ejecutivos, que puedan ofrecer trabajos rápidos y bien hechos, sin politizar a las administraciones con personas de los partidos y agrupaciones que buscan cuotas de poder. De no hacerlo, seguiremos muy a nuestro pesar en la misma rutina lastimera de siempre.

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