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Por: Redacción La Industria

TRUJILLO

Publicada el 28/11/2018 - 09:18 PM

"Las comisarías y la violencia" por Jorge Clavijo Correa


El periodista Jorge Clavijo analiza la conducta de la Policía y el Ministerio Público frente a episodios de violencia.

Escribe: Jorge Clavijo Correa - Periodista


El primer paso para alcanzar justicia frente a un caso de violencia es la denuncia. Sin embargo, en muchas comisarías impera el machismo de los agentes policiales, el mismo que los lleva al “espíritu de cuerpo” con su género y a minimizar las declaraciones de las agraviadas. “Seguro no le ha preparado la comida”, “Sólo le dio un golpe, no es para tanto”, “La próxima, pórtese bien con el hombre” son algunas de las frases que quedan grabadas en las mentes de las agraviadas.

Esta mala conducta, conocida desde hace muchos años en las comisarías, por fin ha sido objeto de un mea culpa en el Ministerio del Interior. Incluso, el titular de esta cartera, Carlos Morán, pedir perdón públicamente por la mala atención policial en casos de violencia familiar y anunció medidas drásticas contra los comisarios que no atiendan de manera oportuna y profesional los casos de agresiones contra niños y mujeres.

Ocho de diez mujeres, denuncian a sus agresores tras varios episodios de violencia física y psicológica. Antes de decidirse, piensan que serán culpables del sufrimiento de sus hijos, sienten vergüenza de exponer su intimidad ante personas desconocidas, que serán objeto de críticas y maldiciones en el entorno familiar. Sólo la búsqueda de justicia y paz las lleva a denunciar. Indigna saber que, a veces, la ley se tuerce en las manos y en los labios de un uniformado.

Pero, de nada sirve que la Policía optimice los protocolos de recepción de denuncias de agresiones contra niños y mujeres: la Policía es el primer paso, el segundo paso es el Ministerio Público. Aquí es crucial la apreciación de los fiscales quienes muchas veces, pese a que las agraviadas terminan con algún hueso fracturado y varios hematomas en el rostro producto de una golpiza, el caso se minimizan a lesiones leves.

Irónicamente, hace dos días un agente policial experimentó esa sensación amarga que provoca esta sesgada percepción fiscal. El uniformado fue agredido, en público, en un escenario deportivo, denunció el hecho en una comisaría y todo fue calificado como una falta leve.

Para que la violencia sea castigada con severidad, Ministerio Público y Policía deben de modificar sus protocolos y percepciones en la atención y procedimientos de los casos de agresión. 


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