HOY, EN LA PORTADA
DE NUESTRA
EDICIÓN IMPRESA

X

Foto composición: La Industria.

Por: Redacción La Industria

ACTUALIDAD

Publicada el 30/01/2021 - 05:25 PM

[Opinión] Floro y Fauna, por Cecilia de Orbegoso


“Felices por siempre”, ¿era esta una improbable segunda coincidencia, o nos encontrábamos frente a un patrón?

Con fines estadísticos, investigativos y, por, sobre todo, recreativos, les pido constantemente tanto a mis amigas como amigos que me comenten sus últimas anécdotas amorosas. Pero dado mi objetivo final de investigación (y muy probablemente porque la situación actual lo amerita), no pude evitar notar que la mayoría de esas historias y sus agonías tienden a presentar su punto de incepción en el campo de la tecnología. 

Si pusiera mis resultados en un gráfico que compare la intensidad de la interacción con los días transcurridos desde el mensaje inaugural, la pendiente de mi curva sería cercana a uno y negativa. Pero, como en toda regresión, a veces es necesario limpiar la muestra de cualquier outlier que tergiverse la estimación, y mis amigas, si bien tienden a ser buenas pescadoras, de vez en cuando incluyen en mi estudio uno que otro valor atípico. Después de todo, a la mayoría le ha pasado que, ya sea por necesidad o solo por pasar el rato, a ojo cerrado lanzamos al agua la cachiporra, y que se salga lo que se tenga que pescar: lenguado, merluza, bagre y, por qué no, uno que otro pejesapo.  

Laura, mi “burbuja”, como le dicen a la persona elegida con la que legalmente te puedes juntar mientras esta pandemia siga azotando sin piedad, vino ayer por la tarde de visita. Y a pesar de hablar por teléfono todos los días, por alguna razón en el cara a cara siempre hay uno que otro detalle por actualizar.

Para mejorar su inglés y de paso combatir el aburrimiento, había empezado a usar “The League”, un dating app que varias amigas en común ya nos habían recomendado. Le bastó tan solo una hora para hacerme un recuento de sus últimos matches y, aunque al inicio ninguna historia me pareciera fuera de lugar, fue el recuento de las aventuras con el último muchacho el que se quedó con el monopolio de mi atención. Tenía un modus operandi que ya había visto antes y que, por lo que estoy notando, parece estarse volviendo tendencia: Un acercamiento agresivo, actos de presencia constantes y, después de atolondrar con un floro barato, una sigilosa retirada por la puerta de atrás.  

John, este muchacho irlandés con el que Laura había empezado a hablar hace casi un mes, no se aguantó ni al tercer mensaje para hacerle declaraciones de amor. A lo que Laura me contaba, “todo empezó de lo más normal, con un intercambio de información básica. Sin embargo, no habíamos llegado ni al día tres y ya me estaba preguntado si creía que nuestros hijos tendrían ojos negros como los míos o celestes como los de él”. El cerebro de Laura se encontraba en una disyuntiva entre un lado izquierdo objetivo diciendo “sácate a este “florero” del camino” y un romántico lado derecho que le susurraba “esta sería una historia digna de una película rom-com, ¿será este el elegido?” 

Laura, quien se encontraba en medio de una semana complicada en la que ya tenía agendadas tres entrevistas de trabajo, insistía en postergar el encuentro más hacia el fin de semana. Sin embargo, el muchacho, corto de paciencia, no le contestó nunca más. Parece que el apuro pudo más que la curiosidad por saber qué genética podría tener su descendencia. No pude evitar preguntarme, ¿A qué otro celular fue a migrar semejante intensidad? 

En eso llegó a mí una observación más para mi muestra en la forma de una llamada de Michela, una amiga italiana de mi maestría, conocida por tener un repertorio que más parece la lista de invitados al arca de Noé:  literalmente ha pasado por su bote uno de cada especie. Ella, quien está pasando en su Roma natal la cuarentena, me llamó a saludar y de paso ponerme al día con sus últimos matches. 

Esta vez había conocido a un español que, por sus notas de voz, le hacía acordar bastante a su ex enamorado y, haciendo caso omiso a esta pizca de iluminación divina, muy contenta ella se dispuso a tropezar otra vez con la misma piedra. La dinámica fue muy similar a la de Laura, hasta el punto en que coincidentemente ocurrieron durante los mismos días: no había pasado ni una semana de la primera conversación y el hombre ya le había preguntado sus hábitos de sueño (parece que era medio dormilón) y sobre si ella estaría dispuesta a tener tres hijos. 

“Pero si este hombre ni siquiera me ha conocido!” Al ver que coordinar un encuentro, por temas logísticos, iba a ser un poco complicado, el hombre inmediatamente hizo acto de desaparición. Parece que no estaba dispuesto a perder el tiempo en su búsqueda de ese elusivo “felices por siempre”, ¿era esta una improbable segunda coincidencia, o nos encontrábamos frente a un patrón? 

Parece que el tramo inicial de este comportamiento de distribución anormal y para nada uniforme en el campo de las citas tiene asignado ya un nombre: Apocalypsing. Tal como lo sugiere el nombre, hace alusión a que el final está cerca, Por ello, manos a la obra, que subconscientemente uno busca a toda cosa evitar pasar semejante cataclismo a solas.  

No pude evitar hacer un conteo rápido mental de la cantidad de compromisos y embarazos de los que había sido testigo, virtualmente, durante este último año. E incluso las que tengo el lujo de poder ver una que otra vez de manera presencial, muestran una fuerte inclinación por tener ya esa historia de amor que va a hacer que su novela al fin tenga un punto final. “Hold your horses, querida! Aún hay mucho camino por recorrer” generalmente les digo, a lo que recibo un “son tiempos apocalípticos, my friend”. 

Si es así, ¿será que soy yo la equivocada y efectivamente está pronto el día del juicio final? ¿Es acaso esta es nuestra última oportunidad?  Los efímeros galanes de estas dos amigas, ¿habrán tratado de probar suerte con su siguiente match? o la inminente vacuna los habrá hecho recapacitar y ver que todavía queda mucho pan por rebanar? 

Me queda aún la duda si esos dos muchachos eran fieles exponentes de este supuesto mindset coyuntural, o simplemente estábamos frente a un floro nuevo pregonado por la fauna de siempre.  



Tag Relacionados:

Valora nuestra Nota

SUSCRÍBETE

Recibe las últimas noticias directo a tu email

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones

Grupo La Industria - 2020