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Por: Redacción La Industria

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Publicada el 29/01/2021 - 10:54 AM

[Opinión] Salvaje pandemia, por Juan Vásquez


En medio, el querendón que cae en la trampa y dice que no contagiará a sus familias y solapadamente visita e infecta. No hemos comprendidos, pues, a las mentes salvajes.

Sujetando los huesos de un familiar muerto, un elefante se queda quieto ¿Sentirá pena? Al imponerse en la manada, un león finge encargarse de la prole y de inmediato mata a los cachorros recién nacidos. Inicia así una danza de apareamiento en miles de copulaciones ¿Es respeto o miedo? ¿Los animales castigan a los que infringen normas sociales? El biólogo y neurocientífico norteamericano Marc Hauser ha estudiado el tema intentando comprender si los animales tienen instintos morales. Sus investigaciones no son concluyentes y sostiene que la única forma es conocer como están diseñadas sus mentes para solucionar problemas sociales y ecológicos. Esto mismo ocurre para la mente humana, afirma. Pero, claro, damos por cierto que en el sapiens sapiens el panorama debería ser claro para comprender normas sociales y morales. ¿Sirven estas ideas para discernir el tejido moral y conductual de los peruanos en un ambiente pandémico y mortal? El psicólogo peruano Jorge Yamamoto nos da algunas luces: sostiene que la pandemia corre pareja con la indisciplina social reflejada en el comportamiento y contra toda lógica. Si en Europa y Estados Unidos se refleja irracionalidad frente al contagio y muertes, por sus culturas más individualistas, en el Perú, la situación es peor. ¿Qué significan “anímate por nuestra fiesta covid” o “la cuarentena de los parranderos”? O también: “si no me mata el covid, me mata el hambre”. Y, zas a las calles generando el caos virulento. Es una absurda actitud que intenta ocultar la decisión entre vida y muerte. Entre tomar cerveza en un mismo vaso en pleno velorio de familiar fallecido por covid, o protegerse para no ingresar a UCI de un saturado hospital. ¡Es una señal en alguna parte del cerebro que no se conecta!, exclama Yamamoto. Tiene razón. Suman al tsunami virulento: la crisis política generada por miserables congresistas ávidos de poder, el bajón en salud mental de la gente, ahora depresiva y miedosa. No hay luz en el túnel pandémico. Sabemos, por el ambiguo discurso presidencial, que no habrá vacunas pronto. Se ha instalado el ¡sálvese quien pueda! Y eso irrita porque emerge, según Yamamoto, el cholo power resistente al cambio, con bajo nivel de conciencia, el que vive en piloto automático. En las antípodas está el peruano super prevenido, resguardado en su casa por temor y cumpliendo las normas. En medio, el querendón que cae en la trampa y dice que no contagiará a sus familias y solapadamente visita e infecta. No hemos comprendidos, pues, a las mentes salvajes.


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