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Por: Redacción La Industria

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Publicada el 06/11/2018 - 12:38 PM

[Editorial] Juego sucio contra estabilidad


En época de rumores y especulaciones, el gobierno de Martín Vizcarra debe hacer esfuerzos por mantener la estabilidad política.

Hace unos días estaba pactado que un grupo de "patriotas" diera un golpe de Estado cívico-militar en coordinación con el presidente Vizcarra, a fin de cerrar un parlamento obstruccionista debido a las acciones del fujimorismo de Fuerza Popular y a otras bancadas que solo han traído caos y zozobra al país. Tal fue la extraviada y excéntrica hipótesis que prendió entre amplios sectores de la opinión pública.

Sin duda, un bulo y un rumor infundado por donde se lo mire, pero lo suficientemente dañino para que, con una población sumida en la ignorancia, hiciera su labor desestabilizadora.  

¿Quiénes estuvieron detrás de esta mentira? Pues los que sienten que el cerco de la justicia se estrecha contra ellos, como Alan García, quien soltó esa irresponsable mentira maquillada con una inocente pregunta. Como si no fuera cierto que él, al formular la interrogante, ya estaba dando pie a que el bulo creciera y se extendiera entre la población.


"Si cae el fujimorismo, cae también el aprismo, al menos el parlamentario"


Menos mal, con buenos reflejos, el gobierno de Martín Vizcarra reaccionó adecuadamente: desenmascaró a García y otros sectores desestabilizadores que sufren la persecución de la justicia, enrostrándoles las mismas hipótesis que ellos manejaron. El premier César Villanueva se preguntó cuáles eran los temores que tenía el expresidente aprista para denunciar ese estado de cosas que solo ocurre en su mente.

Sin embargo, no perdamos de vista que tanto el aprismo como el fujimorismo, que hace años son aliados políticos, al margen de lo que eso le suscita a sus bases, tiene un problema de simbiótica supervivencia. Más el primero que el segundo, ya que al estar en minoría han buscado la forma de sobrevivir al fortalecimiento y surgimiento de otras corrientes políticas.

Si cae el fujimorismo, cae también el aprismo, al menos el parlamentario. Y Fuerza Popular atraviesa por una crisis política muy rápida y acelerada que se inició hace casi un año, cuando Kenji Fujimori comenzxó a dar los primeros pasos de una ruptura que nbo se detiene hasta hoy. Con Keiko Fujimori en la cárcel, la bancada naranja ha sido la primera en sufrir estos embates.

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