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Por: Redacción La Industria

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Publicada el 18/11/2020 - 05:09 PM

[Opinión] Una nueva generación de demandas, por Luis Vega


La denominada “generación del bicentenario” ahora encabeza las demandas nacionales con una voz vibrante que desea ver salir a toda esa camada de dinosaurios que se aferran al poder.

Luego de una semana de constantes protestas en contra del golpe de estado orquestado por Manuel Merino y sus compinches, tenemos la suficiente información para reflexionar sobre lo ocurrido, lo ocurrente y lo que está por ocurrir. Me abstengo a hablar sobre predicciones o conspiraciones porque no soy vidente ni “chuponeador”. Lo que me interesa en este evento son las percepciones de las personas, especialmente de todas las que salieron a expresar su indignación a las calles. Cabe decir que estas percepciones son importantes, ya que sus memorias transportan las ideas que construirán el porvenir. 

Por su relevancia política e histórica, las manifestaciones contra Merino, en medio de una desastrosa pandemia, se podrían interpretar como las más importantes de esta década, tal vez de este siglo. Lo que está claro es que estas manifestaciones han dejado una huella indeleble en esta generación; no solo por su relevancia, sino también por su participación. Según lo reportado, la mayoría de los participantes son jóvenes. Puede ser que, dada a la pandemia, los más viejos se han limitado a protestar desde sus casas. Sea la razón que fuera, la denominada “generación del bicentenario” — en la cual me incluyo — ahora encabeza las demandas nacionales con una voz vibrante que desea ver salir a toda esa camada de dinosaurios que se aferran al poder.

A pesar de que estas manifestaciones de jóvenes son un hecho concreto en el país, no son un episodio particular en el mundo. En varios países se está viendo cómo los jóvenes salen a las calles a protestar con un rechazo hacia toda la clase política. Gracias a las redes sociales, muchísimas personas son ahora capaces de organizarse sin necesidad de líderes o partidos políticos. Sin embargo, ¿cuál es el limite de estas improvisadas manifestaciones?

La juventud ha encontrado una ruptura en el estatus quo, que, como el cuadro negro de Malevich, manifiesta el fin del pasado y el comienzo del mañana. La pregunta ahora es, ¿qué hacer cuando los fósiles del congreso desaparezcan para siempre? Dentro de este caos político es necesaria la cristalización de un nuevo espíritu político — una organización o partido — que pueda llevar acabo los sueños de esta nueva generación. ¿Se realizará? Solo el futuro lo sabrá. Lo único certero, es que solo un cambio de tal magnitud podrá sacarnos de este caos ético, político y cultural.


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