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Por: Redacción La Industria

TRUJILLO

Publicada el 04/11/2018 - 10:37 AM

[Editorial] Urge la reforma del transporte metropolitano


La gestión de Elidio Espinoza deja pendiente la reforma del transporte público.

El transporte público urbano en la provincia de Trujillo es una tremenda papa caliente que la gestión de Elidio Espinoza está dejando al próximo alcalde, Daniel Marcelo Jacinto.

Así, el reto del burgomaestre electo será conseguir que todas las unidades vehiculares cuenten con las cámaras de videovigilancia instaladas en su interior, así como el sistema GPS. 

Sin embargo, es lamentable que desde que en mayo último se aprobó la ordenanza que estipulaba lo antes citado, hasta el momento, debido a una cuestión administrativa -según lo informado por el regidor Anthony Novoa- no se haya podido cumplir con esta disposición que, en nuestra opinión, no hace más que dibujar una raya más al triste concepto de falta de autoridad de Espinoza Quispe.

Ello debido a que, aunque la ordenanza existe y el plazo para implementar todas las unidades de transporte público con estos aparatos de vigilancia ya venció en agosto, esta disposición legislativa local solo ha quedado en papel mojado en tinta, pues la totalidad de microbuss y combis aún no cuenta con el dispositivo de observación mecánica.

Además, si a esto le sumamos el terrible papelón que viene haciendo la comuna local por no entregar las 34 unidades que donó la Policía Nacional (sabiendo que la lucha contra el crimen organizado debe ser lo más urgente y prioritario en nuestra jurisdicción), tendremos como resultado una gestión municipal, francamente mediocre, falta de brújula y de norte.

La Industria ha informado a lo largo de los años de las diferentes modalidades delictiva que usan los hampones para avasallar a la población e, incluso, ha recogido los reclamos ciudadanos respecto de las carencias y necesidades más urgentes en seguridad ciudadana. 

Sin embargo, todo parece indicar que toda esta situación, a las autoridades ediles, les entra por un oído y les sale por el otro, ya que no adoptan medidas correctivas para solucionar las falencias y yerros que vienen cometiendo. ¿Cómo, sino, se le podría llamar al hecho de que una persona exhiba una serie de patrulleros ante toda la prensa local, los cuales, supuestamente han sido donados a la Policía, pero, meses después, no entrega dicha logística?

En nuestra opinión, ese acto de informalidad, de palabra que no vale nada y de viveza criolla solo tiene un nombre: burla. Sí, así es. Porque gritar a los cuatro vientos que se donó algo y nunca entregarlo para tal fin, es ver la cara de tontos a miles de ciudadanos.

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