HOY, EN LA PORTADA
DE NUESTRA
EDICIÓN IMPRESA

Foto: internet

Por: Redacción La Industria

ACTUALIDAD

Publicada el 12/01/2020 - 04:17 PM

[Opinión] ¿Cómo se paga una derrota?, por Ricardo Vera


El escritor y docente Ricardo Vera Leyva realiza algunas precisiones sobre el uso correcto del lenguaje.

Escribe: Ricardo Vera Leyva

En los textos periodísticos, especialmente en aquellos relacionados con el deporte, coexisten las expresiones «pagar caro la derrota» y «pagar cara la derrota». Consignamos aquí las evidencias: «Sin dudas, el DT de Independiente ya empezó a pagar cara la derrota» (bolavip.com, 24/2/2019); «El entrenador cochabambino pagó caro la derrota que sufrió ante San José en Santa Cruz» (goal.com, 14/11/2017). ¿Cuál es la forma correcta?

En realidad, ambas son correctas. Según el «Diccionario de la lengua española» (DLE), el vocablo ‘caro’ puede funcionar como adjetivo o como adverbio. Si se lo emplea en función adjetiva, debe concordar en género y número con el sustantivo, como ocurre en el siguiente ejemplo: «El individuo pagó cara su osadía y pagará muy caros sus errores». Nótese que ‘cara’ y ‘caros’ concuerdan con ‘osadía’ y ‘errores’, respectivamente.

Si, en cambio, ‘caro’ se usa como adverbio, permanece invariable. El ejemplo anterior podría reformularse así: «El individuo pagó caro su osadía y pagará muy caro sus errores». En este caso, la palabra que nos ocupa significa, de acuerdo con el DLE, «A un precio muy alto». Y se pagan a ese precio —es decir, muy caro— no solo una derrota ignominiosa, sino también una ambición desmedida, el empleo de una estrategia errónea y una decisión equivocada.

La yapa. No debe confundirse «pagar caro (o cara) la derrota» con «vender caro (o cara) la derrota». En el fútbol, y en otros deportes, la primera alude a las consecuencias onerosas de un resultado adverso —una derrota puede acarrear, verbigracia, la eliminación de un equipo o la destitución de un entrenador—; la segunda se refiere, más bien, a no arredrarse, pese a las circunstancias desfavorables de un encuentro. Supone, en ese sentido, ponérsela (la victoria) muy difícil al adversario y, claro, morir de pie.


Valora nuestra Nota

Grupo La Industria - 2020