“Ahí, joven –nos señala el lugar-, ahí llegan algunos muchachos y unos viejos que se orinan, se hacen ‘el dos’ y todo. Llegan a eso de las seis de la tarde nomás y se ponen en el muro a hacer sus cochinadas. También hay drogadictos y ‘choros’”.
Parecería descabellado creer que con sólo arena y mar se es capaz de levantar perfectas obras en honor a la vida y tradición. Resulta aún más sorprendente ver dentro de un mismo escenario a niños, jóvenes y adultos crear un punto de convergencia entre la urbe y la playa, un mundo que apenas necesita dos metros cuadrados.
"Te sigo queriendo, te sigo leyendo, pero eres el único imbécil que se sigue sentando a escribir un libro de cuentos", recordó Bryce que le espetó Gabriel García Márquez.
El 19 de febrero último, Alfredo Bryce Echenique cumplió 70 años. Luego de celebrar más de 50 onomásticos entre España, Francia y Europa, apagando velitas en gigantescas ciudades, abrigadas por el frío y olientes a modernidad y vanguardismo, le tocó cantar happy birthday en Lima, Perú, junto a su esposa e hijas.