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¿Y qué si de la `anomalía´ pasamos a la frecuencia?
Autor: - Fecha: 2017-12-06 15:45:33
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Cuántas veces escuchamos a autoridades y especialistas calificar de “anómalas” a las lluvias que empezaban a caer a fines del 2016 o a inicios de este año al que le falta poco para acabar? Numerosas veces. Por llamar así a esas precipitaciones, y de alguna manera ningunearlas, es que sucedió lo que sucedió en marzo.

Claro que también contribuyó al desastre la pesada herencia que dejó a la comunidad una ciudad diseñada sin ningún parámetro urbanístico moderno y preventivo, algo que sigue ocurriendo incluso ahora. Lo mismo que le acontece a otras ciudades del país, donde la falta de planificación urbana y la enorme voracidad de las empresas constructoras, más la autoconstrucción y otros pasivos, son factores que terminan conjugándose en contra de todo.

Pero esa es otra discusión que tendremos en otra ocasión. Lo que cuenta ahora es enfrentar las llamadas lluvias ‘anómalas’, no confiarnos de su carácter presuntamente de anomalía y comenzar a adoptar medidas de emergencia.

Lo primero que debemos reclamar es un pronunciamiento de las autoridades locales y regionales. Harían bien en manifestarse con frontalidad y sin rodeos, para que la gente sepa a qué se atiene en los próximos meses. No se trata únicamente de aconsejar o recomendar a la comunidad que adopte medidas preventivas, porque las personas tampoco se caracterizan por atender estrictamente las sugerencias razonables.

En ese sentido, hay que decirle a la población qué medidas se han tomado para que los invasores y traficantes de terrenos queden neutralizados y que se evite así un costo social como el de marzo. Hay familias que lo perdieron por posesionarse de áreas peligrosas que no debieron nunca ser consideradas habitables.

Por paternalismos y lástima con sus dramas es que se permitió que irregularmente hicieran lo que les dio la gana. Los alcaldes distritales de las zonas comprometidas tienen mucha responsabilidad en esto, pues alentaron las invasiones o simplemente hicieron la vista gorda, con cálculo político innegable.

El representante regional de la Autoridad Para la Reconstrucción con Cambios necesita tener un papel más activo. Es cierto que los escándalos políticos de corrupción le han restado dinámica a esa entidad y al trabajo que debe desarrollar. Pero tampoco es cuestión de quedarse sentados y esperar a que todo pase. O que la Divina Providencia o el papa Francisco hagan los milagros que algunos aguardan.

Poner su granito de arena no es pedir mayores recursos. Es tener una actitud más proactiva, inteligente y participativa, convocando a la población para que se remangue la camisa y cave zanjas, coloque defensas ribereñas y descolmate los ríos que amenazan con desbordarse con mayor facilidad.

Por último, no nos fiamos de que las lluvias sean ‘anómalas’ y que haya que mantener la tranquilidad. Hay que asumir que la costa norte del país no es más la tradicional zona árida de los libros de los 70 y 80. Es una región que cada año se torna más subtropical y que requiere asumirse como tal, para lo bueno y para lo malo.