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Transparentar y digitalizar gastos
Autor: - Fecha: 2018-02-13 13:53:16
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Es penoso que la gestión de la alcaldesa Lupe León Flores, del municipio distrital de Rázuri, se vea empañada por el informe de la Contraloría General de la República que da cuenta del uso irregular de recursos provenientes del canon y el sobrecanon en gastos corrientes y otros que no están permitidos por ley.


Y decimos que penoso porque apreciamos voluntad y entusiasmo de las autoridades de ese pujante distrito al norte de Trujillo por hacer su balneario uno de los lugares que pretende convertirse en un foco turístico importante, a despecho de sus limitados recursos. Tanto es así que se acaba de contar con la presencia de autoridades del sector Turismo para relanzar el malecón del puerto de Malabrigo, destino de quienes buscan practicar el deporte del surf en el norte peruano.


Si esto ocurre en un municipio relativamente pequeño como es Rázuri, ¿qué no sucederá y a cuánto aumentarán los volúmenes de gastos irregulares en otras municipalidades distritales, sobre todo del ande liberteño, donde la escasez de recursos y la poca preparación o la corrupción de autoridades es moneda corriente?


Sin embargo, no somos capaces de poner las manos al fuego ni encomiar las obras, ni mucho menos los gastos, en que se ha incurrido en los últimos tiempos. Es así que la acción de control de ese organismo detectó los citados gastos en el periodo de trabajo correspondiente al 21 de febrero del 2011 al 28 de diciembre 2012, cuando también era alcaldesa la profesora León Flores, quien luego repetiría el plato en el cargo. El asunto es que eso se detectó recién en 7 de julio del año 2017, cuando la Contraloría envió un equipo auditor para recopilar información y verificar la utilización de esos recursos.


El informe fue tan concluyente como para precisar que el dinero del canon se empleó para adquirir materiales de construcción para apoyo a familias damnificadas por incendio, además de comprar una mezcladora de concreto tipo trompo, una fotocopiadora, equipos de comunicación para la implementación de seguridad ciudadana, así como para la compra de puertas. También se destinó ese dinero para reparar muebles de madera en diversas oficinas de la municipalidad por un monto aproximado de S/. 2.480. En todo este paquete de bienes y servicios se invirtió un total de S/. 115 mil 163.


Sin embargo, lo llamativo es que se terminara la anterior gestión de la profesora León Flores y no hubiera el necesario escrutinio que debieron haber realizado los concejales de oposición o la llamada sociedad civil a las cuentas del municipio.


Se incurrió en un gasto irregular, por decir lo menos, y no para el financiamiento o cofinanciamiento de proyectos u obras de infraestructura de impacto regional y local, como establece la ley. Más allá de todo el problema suscitado, nos quedamos con la sensación de que no se ejerce un debido control, ni que existen tampoco mecanismos que eviten la continuidad del gasto irregular. Porque la actual gestión viene desde hace ocho años atrás y es posible que ese festival de gastos también haya proseguido.


Si esto ocurre en un municipio relativamente pequeño como es Rázuri, ¿qué no sucederá y a cuánto aumentarán los volúmenes de gastos irregulares en otras municipalidades distritales, sobre todo del ande liberteño, donde la escasez de recursos y la poca preparación o la corrupción de autoridades es moneda corriente?


La solución es la transparencia y la digitalización del gasto, algo a lo que puede contribuir tanto la Contraloría con auxilio de la Sunat. No será una panacea, pero sí ayudará a disminuir casos como éstos.