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Por su silencio los conoceréis
Autor: - Fecha: 2018-08-08 14:59:37
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Lleva razón la parlamentaria por La Libertad Gloria Montenegro cuando critica, en entrevista con La Industria, a los parlamentarios integrantes de anteriores mesas directivas que se fijaron beneficios que deben eliminarse de inmediato.


Lo curioso es que estos cuestionamientos, que han indignado a todos en medio de la crisis que sufre el país, alcanza a su colega de bancada Richard Acuña Núñez.


Montenegro pone el dedo en la llaga cuando señala que, en efecto, se gasta en combustible, en mantenimiento de los vehículos, en las liebres (motos de la PNP) que abren paso en las calles, “en lugar de levantarse más temprano y llegar a la hora”.


Recordamos que al inicio de su segundo gobierno, Alan García fustigó a los altos funcionarios públicos que usaban la circulina para avanzar como si fueran los dueños de las pistas. Esta práctica se desterró unos cuantos años, pero ha vuelto.


Nadie tiene corona para nada. Menos los congresistas, que integran una de las faunas políticas más detestadas del país por su improductividad y por su desprecio por lo que la opinión pública piensa de ellos.


Sin embargo, Montenegro sostiene que la iniciativa de eliminar tales gastos es “una medida mediática, para tapar el grave problema de haberse fijado” esos privilegios. La medida es preventiva, no mediática, en tanto se adoptó para no levantar más escándalo del que ya estaba ocasionando.


Lo mediático ha sido el resultado de conocerse que existía. La Mesa Directiva presidida por Luis Galarreta ocultó la lista de beneficios que gozarían sus miembros culminada su gestión. Sus integrantes enviaron una carta al nuevo presidente del Congreso, el trujillano Daniel Salaverry, el 1°de agosto cuando se habían enterado de que el domingo 3 eso estallaría en los medios.


Al final, es un asunto que pronto se despejará y desaparecerá de las críticas. Hasta que venga otro escándalo al que nos tienen acostumbrados congresistas, jueces, fiscales y otros tantos funcionarios públicos que solo saben succionar los recursos del Estado.


Ningún congresista, ni el más bueno de ellos, podría ocupar un cargo ejecutivo en una empresa eficiente del sector privado.