Ejecuciones extrajudiciales
Fecha: 2016-10-04 15:33:00
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La televisión nos ha puesto, con toda crudeza, frente a las terribles imágenes de una ejecución extrajudicial, en la ciudad de Piura, en febrero del año pasado, cuyos responsables serían integrantes de un grupo irregular de la Policía Nacional.


Aun cuando no resulte deseable, es posible que una persona sea ejecutada legalmente, siempre que la pena de muerte esté contemplada en el ordenamiento jurídico del Estado; entonces, solo después de ser condenada a la pena capital, en el marco de un proceso judicial con todas las garantías, ésta se hace efectiva. En tanto, una ejecución extrajudicial se produce cuando agentes del Estado eliminan a una persona al margen de los procedimientos que establecen la Constitución y las leyes, lo que configura una gravísima violación a los derechos humanos.


Si bien nadie puede negar que el accionar delictivo daña, muchas veces de manera irreparable, la vida de miles de personas, lo cierto es que no podemos olvidar que vivimos en un Estado de Derecho y eso supone que hasta el más execrable de los delincuentes deba ser juzgado y condenado por los órganos competentes, con toda severidad, por supuesto, pero sin avasallar sus derechos, pues de hacerlo estaríamos renunciando al imperio de la Ley y abriendo las puertas a la ley de la selva, con imprevisibles consecuencias.


Lo preocupante del asunto, es que un sector mayoritario de la población aprueba los linchamientos, ejecuciones extrajudiciales y otro tipo de prácticas criminales, bajo el argumento que no debería tenerse ninguna consideración con los delincuentes, aplaudiendo la mano dura.


El asunto es que “el ojo por ojo” no solo es inaceptable para quienes transitamos en los predios del Derecho, sino que, al final, responder con violencia irracional y carente de legitimidad a quienes violan la Ley  no garantiza buenos resultados en la lucha contra la delincuencia; no siempre la voz de la mayoría es sabia.