La trilogía del mal y sus fieles villanos
Autor: - Fecha: 2017-02-05 15:31:39
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Cuando uno lee el pasaje bíblico que narra el episodio de las siete plagas de Egipto, se imagina desesperación, enfermedades, angustia, amenazas sanitarias por doquier y un ensañamiento sádicamente cruel en contra de un pueblo que se dejó llevar por la soberbia de su faraón y desconoció las señales de Dios. Las Sagradas Escrituras cuentan que estos males se desataron con un objetivo específico: liberar a los israelitas de los crueles tormentos egipcios y —de una u otra forma— remover la conciencia del abusivo gobierno.


Sin embargo, si hiciéramos una comparación de aquella antigua historia con lo que esta semana ocurrió en nuestra ciudad, los responsables de esta maligna trilogía no tienen ni punto de comparación con los fines perseguidos por el Señor. Como todos sabemos (porque lo hemos sufrido en carne viva), Trujillo vivió sus peores momentos cuando sin aviso ni advertencia previa se quedó a oscuras, sin luz, sin agua y, para colmo, a merced de la terrible hediondez que significa aguantar los olores fétidos emanados desde algún misterioso rincón.


El jueves, a las 6.52 de la tarde, 90 mil familias trujillanas se quedaron a oscuras por 12 horas, hasta las 7.30 de la mañana del día siguiente. Muchas personas fueron víctimas de asaltos; otras vieron cómo sus alimentos se descompusieron en sus refrigeradoras; e, incluso, los choferes que iban a bordo de sus vehículos pasaron las de Caín para cruzar de una calle a otra debido a que los semáforos no funcionaban. La ciudad se tornó un caos y la única explicación dada por Hidrandina es que un poste de madera de pino se había roto.


Es así que, aprovechando este descalabro energético, la empresa de Servicio de Agua Potable y Alcantarillado (Sedalib) “restringió” la distribución del recurso hídrico a las viviendas de toda la provincia trujillana y, para colmo de males, recién avisó cinco horas después de haber aplicado el corte del líquido elemento.


Esto le valió a la compañía una serie de calificativos de parte de los usuarios en las redes sociales, descargando su ante la ineficiente gestión que ni siquiera es capaz de dignarse a avisar con tiempo cada vez que va a realizar un corte del servicio. Por último, sin luz ni sin agua, y con un insoportable calor de 31 grados Celsius, a la gente solo le quedó cerrar las ventanas de sus casas para que los pestilentes olores de siempre no hiedan hasta el último rincón de sus seres. Esta fue la trilogía del mal que sumió a Trujillo en un infierno de oscuridad, sequía y horripilantes olores.