Maduro es culpable de quebrar relaciones
Autor: - Fecha: 2017-08-12 15:20:11
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@WebLaIndustria


La expulsión del embajador venezolano en el Perú, Diego Molero Bellavia, es el corolario de una escalada que empieza antes de la reunión de cancilleres y de representantes de gobiernos de América que tuvo lugar en Lima a inicios de semana. Sin duda, la declaración que todos esos países suscribieron sobre el gobierno de Nicolás Maduro, calificándolo de ‘dictadura’, precipitó la reacción del sátrapa chavista y mereció la respuesta de ayer.


En el camino ocurrieron otras reacciones, como la del propio Maduro al referirse al mandatario nacional de “presidente estadounidense del Perú”, y su conminación a los países reunidos en Lima a que se encuentren con él para discutir aspectos sobre la crisis venezolana. Esto después de que Maduro convocara a los representantes de los países del ALBA para conseguir adeptos a su causa.


Pero ya no hay vuelta atrás: Molero se tendrá que ir a Caracas y las relaciones Lima-Caracas quedan quebradas, aunque esto no será para siempre. No hay mal que dure cien años ni pueblo que lo resista. Y el pueblo venezolano no está resistiendo, sino que combatiendo a la dictadura chavista de Maduro, que con seguridad más temprano tendrá que caer y ceder paso a la democracia secuestrada en el hermano país.


De modo que no hay que preocuparse por nada. La respuesta de Maduro ha sido disponer la salida, con plazo de cinco días para hacerlo (al igual que Molero en Lima), del encargado de negocios peruano en Venezuela. Esto no es más que una réplica a la iniciativa peruana. Los consulados de ambos países seguirán funcionando, los peruanos y venezolanos continuarán haciendo sus trámites, viajando, emigrando y viviendo normalmente, tal vez con los sobresaltos propios de la situación en Venezuela más que en el Perú.


Lo único que preocupa es la intervención completamente torpe del presidente estadounidense Donald Trump, que ayer advirtió sobre una posible intervención militar estadounidense en Venezuela.


Esta estupidez mayúscula, propia de un personaje errático e ignorante como es el mandatario estadounidense, debe haber sido música para los oídos de Maduro.


Es la excusa perfecta que tiene para victimizarse, para convocar la solidaridad de los pueblos ante una amenaza real (con Trump nunca se sabe) y para generar tensiones en América Latina.


Por supuesto, esta respuesta no debe malograr los esfuerzos de los gobiernos americanos que, con el Perú a la cabeza, lo único que pretenden es restaurar la democracia que se ha perdido en Venezuela.


El gobierno ha sido consecuente con la postura que adoptó Pedro Pablo Kuczynski y que ha planteado para el país.


Esas son las consecuencias de haber sido muy blando y permisivo con Caracas no solo durante el anterior gobierno, sino desde cuando Hugo Chávez inauguró una dictadura populista de izquierda que hoy desestabiliza a toda la región.