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Publicado: 13/06/2018
Familias salvan de morir tras balacera contra sus viviendas
Los ataques fueron perpetrados cuando se encontraban en sus viviendas. Hampones dispararon a matar. La Policía llegó hasta ambas casas para recoger las evidencias.
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Foto: cortesía.


El lunes, casi a las 12 de la noche, dos sujetos en una motocicleta dispararon contra la vivienda de la comerciante Verónica Lucio Escobedo, de 46 años, ubicada en la cuarta cuadra del jirón Libertad del pueblo joven El Progreso de Chimbote. Sietes disparos interrumpieron su tranquilidad en su casa donde se encontraba con su madre, esposo y sus dos hijas.


Verónica Lucio, quien vende menestras en el mercado Dos de Mayo, se encontraba con su familia en la cocina cuando ocurrió la balacera. Dos balas impactaron en una camioneta de propiedad de la familia que estaba estacionada afuera de la casa y el resto de tiros cayeron en el primer y segundo nivel de la vivienda.


“En el segundo piso estaba durmiendo mi hija de 29 años. Gracias a Dios no le llegó a alcanzar la bala. También traspasó el cuarto donde duerme mi anciana madre, pero felizmente ella no estaba en su habitación. Nos hemos salvado por un milagro”, contó. Minutos después de la balacera, Verónica Lucio recibió un mensaje en su celular que decía que deje de buscar problemas porque las próximas serían sus hijas.


Esta balacera ocurre tras las denuncias que viene haciendo ella y un grupo de comerciantes por los puestos del mercado Dos de Mayo de Chimbote donde se vienen haciendo trabajos de construcción con los que no están de acuerdo. Además de los supuestos abusos que estaría cometiendo la dirigencia de dicho centro de abastos.


Dos horas antes del atentado en el pueblo joven El Progreso, se produjo otra balacera en una vivienda ubicada en la urbanización Santiago Antúnez de Mayolo de Chimbote. Los maleantes dispararon ocho veces contra el segundo nivel del inmueble ubicado en la manzana A lote 12 de la referida zona.


Seis balas perforaron la pared y otras dos llegaron hasta la habitación de dos niños. Una de las balas casi impacta la cabeza de uno de los menores de edad. La familia, víctima de este atentado, cuyos miembros habitan el segundo nivel de la vivienda, está conformada por trabajadores de la empresa Sedachimbote.


Ellos no le encuentran explicación alguna a este atentado, pues aseguraron que no tienen problemas con nadie.


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