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Trujillo puede volver a ser vivible
Autor: - Fecha: 2016-10-05 13:06:01

LA INDUSTRIA planteó en numerosas ocasiones la necesidad de sincerar y actualizar un sistema de transporte público en Trujillo que hace años ha colapsado, debido al crecimiento del parque automotor y a otros factores, incluso culturales. Frente a lo que es un problema acuciante, que afecta cada vez más a la población en los últimos años, la Municipalidad Provincial de Trujillo ha anunciado sus planes de introducirlos cambios que se imponen. 


Ahora que la situación no da para más, con los choferes de transporte público y particulares que se confunden en los despropósitos y las conductas que los equiparan, la corporación edil provincial planea aumentar la drasticidad de las multas como un elemento disuasivo de que se perpetren más tropelías. Lo dijimos y lo repetimos: no se pueden imponer multas suaves ni ridículas que terminen siendo burladas por los infraccionados. Pagan y se van lo más campantes a seguir transgrediendo las normas.


Era hora de elevar los montos de las multas, pero también de ser más punitivamente justos con una clase conductora (valga el término) que se siente en la libertad de seguir actuando en medio de la impunidad. Para ellos, más sanciones y la amenaza de retirarlos de circulación e impedirles seguir manejando, así como otras medidas que los pondrán en vereda. 


Pero todo ello debe implementarse con un adecuado sistema de supervisión, control, vigilancia y monitoreo a cargo de personal idóneo. Porque de nada serviría que las leyes y normas estén escritas para luego ver cómo la impunidad continúa y aquellas terminan en letra muerta. 


Es necesario pues que junto con las modificaciones que se proponen, los encargados de presentar esos cambios hagan también una evaluación de cuál es la escena con que se cuenta. Creemos que no hay personal suficiente para poner en marcha lo anteriormente mencionado. Resulta realista y coherente entonces hacer los cambios gradualmente, con el personal suficiente para que haya la certeza de que las medidas se aplican y que hay justicia para todos. 


Es importante también que la ciudad como escenario de esa problemática cambie de rostro. Hay paraderos informales que funcionan hace décadas en los mismos lugares, han querido ser erradicados pero continúan allí, perpetuándose y convirtiéndose en símbolo de la impunidad. Tal vez sea cuestión de colocar señalética adecuada y de disuadir al pasajero a que los use. Pero tampoco sería mala idea imponer a los choferes la obligación de no recoger pasajeros allí, so pena de también ser multados. 


La ciudad está mal diseñada en su trazo urbanístico, y eso es algo con lo que tendremos que convivir no ahora. Siempre. Por eso, hará falta más inteligencia que sanciones para recuperar los espacios que harán de Trujillo no un lugar de nostalgias, sino de una realidad más amigable para todos.