Ruido
Fecha: 2016-12-27 15:03:58
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Por: Manuel Chiroque Farfán 


La fuerza de la tradición no justifica ni legitima aquellas costumbres que afectan a otros, no importa si son miles o si es solo uno.


Es el caso de las ruidosas – y peligrosas – celebraciones con pirotécnicos. Lo que para unos es fiesta, para otros es un insufrible bombardeo. Lo es para el bebé que despertará asustado o para la pareja de ancianos que pasará la madrugada en vela con tanto bullicio.


Quienes llenan la ciudad de estallidos tampoco tienen en mente a los pacientes de clínicas y hospitales, o a las personas con autismo, cuya hipersensibilidad al ruido puede provocarles cuadros de elevada tensión, llanto interminable y hasta convulsiones. Claro, como no son una mayoría, es válido hacerlo “solo una vez al año”.


No menos importante es como los pirotécnicos afectan a los animales. El oído de perros y gatos es cuatro veces  más sensible que el nuestro, así que si una bombarda nos revienta los tímpanosa ellos les provoca temblores, falta de aire, taquicardia y en algunos casos hasta infarto. En busca de una salida, cientos de mascotas se pierden o mueren atropelladas.


Si eso no importa, esto tal vez sí. El oído humano tolera hasta 70 decibeles (el sonido de un despertador), a partir de los 90 decibeles el ruido ya es molesto (el tubo de escape de una motocicleta) y con 130 decibeles ya sentimos dolor (un avión en despegue). Pues bien, la detonación de pirotécnicos populares como las pokerratas, los silbadores, o las chapanas puede superar los 180 decibeles, ¡casi tres veces lo que tolera el oído humano!


En otras palabras, está dañando irreversiblemente sus oídos y los de quienes están cerca, probablemente sus hijos o familiares. 


La legislación peruana prohíbe el uso y venta libre de pirotécnicos detonantes, los que explotan, y solo permite aquellos que emiten luces y chispas. La SUCAMEC, entidad que supervisa y controla su uso, ha lanzado la campaña “detecta el peligro, celebra seguro” para promover el uso responsable de estos últimos y descartar aquellos tipo petardo o bombarda.


 Pero más allá de las prohibiciones, lo que importa es actuar con respeto a los demás. No todos disfrutan el infernal ruido de los pirotécnicos. (Foto: eju.tv) 


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