Siento tu boca...
Fecha: 2017-04-19 05:30:05
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Por: Karen Mendoza Prada


Siento tu boca sobre la mía, que me besa apasionadamente, porque deseas mi cuerpo… tu sacrilegio. Lo único que deseas es tenerme a tu merced, para que yo siga hasta el más mínimo capricho de tu parte baja. Quieres clavar tus garras en mis carnes, por eso me besas así. Pero yo estoy correspondiendo a tus enardecedores besos… por una sola razón, también quiero… es por eso que nos besamos como locos, en un lugar prohibido: La casa de mis padres, en donde se me ha dejado terminantemente prohibido tener sexo, ya que eso no hace una señorita decente, según la sociedad en la cual he sido criada. Pero la pasión puede más, por eso hemos terminado dándonos besos con gran desesperación, en el patio grande mi casa, un lugar que al menor descuido de nuestra exacerbada pasión, podemos terminar al descubierto. El deseo es tan grande, porque no hay ni siquiera un puto petate en el que acostarnos, pero nos importa un carajo, a pesar que hace frío. Sólo queremos satisfacer nuestras necesidades sexuales. Es por eso que de pronto tocas mis coquetos senos, que si pudieran hablar te gritaran que los toques y tú estás cumpliendo sus caprichos instintivamente… adivinando sin que ellas te lo pidan sus deseos, por encima de la ropa. Bueno en esos segundos, porque después me levantas el polo y me desabrochas el sostén, dejando libres mi bien hechotes senos que te están esperando para que hagas tu voluntad. Y tú los chupas, los succionas, los quieres sólo para ti y te lo agradecen secretamente, después metes la mano dentro de mi pantalón y tocas mis nalgas, que están frías sin ti y ahora también te necesitan, por eso tu las tocas con vehemencia, deseos guardados y acumulados. Luego desabrochas mis blue jeans y bajas mi bragueta… metes tu mano derecha ahí y buscas mi parte femenina… que te pide auxilio con su humedad e implora un poco más de placer. Debido a la urgencia de los hechos, tú la masturbas… I esta vez no sólo ella te lo agradece en secreto. También lo hago yo, con mi mirada libidinosa y sensual, con mi sonrisa  traviesa. Seguidamente arqueo mi cuerpo, para que sea vea más atrayente y tú lo puedas apreciar. No pasan ni dos segundos que lo consigo, acaparando toda tu atención, comenzando a tener poder sobre ti… No hace falta que te diga que te deseo, mis movimientos corporales te lo dicen todo, también mi mirada, conjuntamente con mis labios. Por eso sonríes encantado, como un niño en una dulcería y me vuelves a besar, pero está vez más bruscamente, haciéndome entender con esa acción que soy completamente tuya y lo seré siempre… Por eso me tocas sabiendo que te pertenezco. Estamos a punto de entregarnos al deseo, a pesar del temor de ser descubiertos, eso nos da adrenalina, buscando lo prohibido, haciendo que el momento se vuelva más interesante para ambos. Talvez queremos algo más, deseamos ser descubiertos… de cierta forma queremos desarrollar una fantasía, en donde tú y yo somos los putos y cachondos protagonistas, listos para llegar a la parte final. Pero sentimos pasos cercanos  al patio y nos arreglamos en un segundo, pero mi primo pasa a la sala y obviamente no nos ve, el miedo nos hace reaccionar al más mínimo ruido. Otra vez la cordura se hace vencedora, después queremos continuar donde lo dejamos, pero pasa el perro, toca mi madre para pasar a la casa, llega mi tio y no podemos tirar en paz, al diablo, tal vez mañana…

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