El reino de la vergüenza
Fecha: 2017-04-19 05:20:25
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Por: Manuel Chiroque Farfán


En octubre del 2003, Freddy Ghilardi fue vacado tras faltar a cuatro sesiones del Consejo Regional. Su gerente Alejandro Unzueta reveló documentos que lo comprometían en peculado, tráfico de influencias y malversación de fondos, como el famoso gasto de 100 mil soles en whisky y hoteles. Ghilardi pasó dos meses en una celda y, aunque fue absuelto, nada borrará haber sido el primer presidente regional del país puesto tras las rejas.  


César Álvarez era popular y populista. Los ancashinos lo eligieron el 2007 y reeligieron el 2011, pese al incumplimiento de sus promesas y el millonario negociado de obras. Controlaba jueces, fiscales, congresistas, periodistas y al peligroso brazo armado de Construcción Civil. El crimen de su ex aliado Ezequiel Nolasco desató su final. El 16 de mayo del 2014 fue detenido y encarcelado.


Ese mismo año, Waldo Ríos era el candidato más resistido. Cargaba una condena por recibir dinero de Montesinos y un discurso confrontacional, aun así sedujo al electorado con su oferta de 500 soles. Tuvo que esperar  cinco meses y pagar un millón de soles de reparación civil para asumir el cargo, solo por 15 meses.  En setiembre del 2016 lo condenaron a 5 años de prisión por cargos de corrupción en su período como alcalde de Huaraz.


Enrique Vargas no quiso gobernar a la sombra de Waldo Ríos, quien lo consideraba poco menos que “decorativo”. Incompetencia, torpeza y mentira, acaban de convertirlo en el cuarto gobernador ancashino preso.


Cada uno representó en su momento el toca-fondo de una región que, sin embargo, sigue cayendo gracias a esa extraña capacidad del elector ancashino para elegir cada vez peor. Entre los candidatos que se vocean hay varios con un largo recorrido por los pasillos del Poder Judicial.

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